
Acá estamos, otra vez, stalkeando ventanas
nadie miente, nadie gana
compartimos en silencio lo que nadie sabe
No tuve un buen día
Quisiera ser muda
Extraño comunicarme solo con miradas
"Tu foto me mira, pero vos no"
Extraño comunicarme solo con miradas
Me diste un corazón de Twitter
Vino el "Se siguen mutuamente"
Mandé solicitud en Facebook
"X y tu ahora son amigos"
No quiero ilusionarme
Capaz nos vemos en algún momento y todo se cae
capaz permanece la magia ¿quién sabe?
No sé, no hay señales, otras señales
Extraño comunicarme solo con miradas
4 comentarios:
Estuve a punto de romper la máquina a patadas pero Mi Maestro me detuvo el pie a tiempo y me devolvió la Razón con una de sus parábolas sobre animales. Fijate que Marcos Zucker te oculta mis mensajes; te llegan pero nadie te lo dice, ninguno de esos números de alerta, en rojo, nada. ¿Hablo yo, me pregunto, o pasa un carro? Pasa un carro.
Cariños,
Pablo.
No sé, Pablo. No sé si te conozco. Algo me dice que sí y que este no es tu nombre. Conozco muchos Pablos pero estimo que ninguno me escribiría por acá ni así, uno con el tiempo aprende a saber quién escribe.
Hola.
Yo soy yo y no nos conocemos.
Por suerte el mundo es redondo.
Pero Marcos Zucker, el dueño del facebook,
te oculta mis mensajes, Ana.
Te oculta mis mensajes en algún lugar
de tu propia bandeja de entrada.
Cariños,
Yo.
(Andá a ver, haceme el favor).
Cuando llueve nos dejan sin piletas. Ya te dije que te escribì al facebook pero ni bola. Leer algo y preguntar ¿quién escribe "así"? Levantar los ojos, asombrado... Yo conozco solo 3 personas capaces de provocar ese asombro: Felisberto Hernández, Silvina Ocampo y Carlos Bilardo. Menciono a Bilardo porque ha tejido la única ideologìa válida en este país: el realismo en el juego.
Cariños,
Pablo.
Publicar un comentario