martes, 17 de septiembre de 2013

Una cultura con alexitimia

Ya no recuerdo como llegué a dar con la definición de alexitimia. Pero algo no anda bien con esa definición y sus estadísticas. Me atrevo a decir que si tomáramos en cuenta solamente  un conjunto al azar de la población masculina, las estadísticas aumentan. Durante años, en casi todas mis relaciones de pareja, estuve esperando algo que está muy presente en el imaginario y las pretensiones femeninas respecto del comportamiento afectivo y verbal de los hombres. ¿Se puede definir como "enfermedad", es decir como algo que apela al sujeto, a un conjunto de características anómalas que se reproducen en una porcentaje tan alto de la población masculina?  Creo que sería más acorde hablar de una cultura que induce inexorablemente a la alexitimia masculina. La construcción social del ser hombre que se opone por definición semántica y etimológica al ser mujer, las expectativas que se tienen sobre su comportamiento en distintos ámbitos. En otras palabras, eso que Beatriz Preciado llama tecnologías o máquinas de producción de verdad, subjetividad y de normatización: el colegío, la televisión, la lengua, etc.
Pensemos en algunos íconos de la cultura occidental:
La figura de Terminator. El hombre como máquina, el hombre como portador de violencia heroica en sentido intrínseco. El hombre que debe accionar antes que expresar.
Pensemos esta frase de David Foster Wallace, tomada de una nota sobre Federer que forma parte de lo que será un libro -y que quizás hubiera sido en algún momento si estuviera vivo- En cuerpo y en lo otro:
"Los hombres pueden profesar su «amor» al deporte, pero ese amor siempre se tiene que proyectar y representar con la simbología de la guerra: la oposición entre avanzar y ser eliminado, la jerarquía del rango y del estatus, las estadísticas obsesivas y el análisis técnico, el fervor tribal y/o nacionalista, los uniformes, el ruido de las masas, los estandartes, el entrechocar los pechos, el pintarse la cara, etcétera. Por razones que resultan difíciles de entender, a muchos de nosotros los códigos de la guerra nos 
resultan más seguros que los del amor"
Un último ejemplo, un pedazo de la letra de la canción "Boys don´t cry" de The Cure:

I try to laugh about it
Cover it all up whit lies
I try and laugh about it
Hiding the tears in my eyes
Because boys don't cry
Boys don't cry

I would break down at your feet
And beg forgiveness
Plead whit you
But I know that it's too late
And now there's nothing I can do
So I try to laugh about it
Hiding the tears in my eyes
Because boys don't cry
Boys don´t cry

Now I would do most anything
To get you back by my side
But I just keep on laughing
Hiding the tears in my eyes
Because boys don't cry
Boys don't cry
Boys don't cry


Para seguir pensando...

No hay comentarios:

Publicar un comentario