miércoles, 1 de enero de 2014

La estabilidad del chocolate

Despedí el 2013 con muchas ganas. Si bien los últimos dos meses fueron buenos, el resto fué durísimo. El tiempo es un continuo, no hay un punto donde realmente un año termine y empiece otro. En el espacio nada se detiene. Son puntos de referencia artificiales que nuestra mente necesita para poder darle lugar al juego ficticio, darle sentido, un orden y un sistema de creencias, a eso que llamamos realidad.


Hoy me desperté muy temprano. No sé bien qué fue. Si el vendedor que pasa temprano con megáfono diciendo "coooommmproooo señooooraaaaaa" o que me dormí con el mp3 y me molestó en una oreja. Lo que sí se es que apenas me desperté me quedé un buen rato pensando en el último sueño del 2013, fué bastante delirante y simbólico. No encontré una respuesta clara, a priori, pero sé que no estoy loca.
Hacía acrobacias entre andamios, que eran los restos de una fábrica abandonada, con dos desconocidos, un hombre y una mujer. La mujer estaba celosa, tengo la sensación de que existía cierta atracción entre el hombre "NN" y yo. El hombre y yo hacíamos acrobacias juntos, formábamos con nuestros cuerpos cierto espectáculo. La mujer NN nos seguía de cerca, nos observaba con desconfianza. De repente se aparecen dos tipos con pinta de sindicalistas facinerosos. Estaban desaliñados, transpirados, sucios, ambos vestidos con una camisa blanca semi abierta que dejaba ver el bello enrulado y pegoteado en el pecho. Jadeantes y gordos, con un bidón de algo que era tóxico, nos preguntan de una manera inquisidora sobre la fórmula del chocolate "Shot". Aparentemente la fábrica abandonada era de chocolates. Nos miramos entre los tres. La mujer se atrevió a preguntarles para qué era eso que había en el bidón. Los tipos respondieron que una cantidad muy medida de ese veneno era lo que mantenía "estable" la molécula del chocolate y que le daba ese sabor exquisito. Querían volver a fabricar mucho chocolate, rápido; y la fórmula, ellos estaban seguros, la teníamos nosotros.

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