I.
Los momentos de crisis me hacen revisar mi historia personal, todo el historial. Supongo que a muchos les pasa lo mismo. Antes de conocer a P., yo estaba obsesionada, enamorada de un profesor, N. Seguí así hasta que decidí ponerle fin, mientras la relación con P. se desvanecía de a poco. Necesitaba estar tranquila. Aniquilar la ilusión. No hubo otra forma que escribiéndole un mail a pura taquicardia. ¿Qué hubiera pasado si la ilusión no hubiera estado presente mientras empezaba a salir con P.? (primera pregunta). Ahora voy a mi relación anterior, a Martín. Fuí infiel, varias veces. Con E., sólo una vez. Con R., varias veces. En el interín también me enamoré o me obsesioné (?) con un escritor (B.). R. me propuso salir muchas veces una vez que mi relación con Martín estuvo terminada, hasta preparó su casa para que yo pudiera quedarme. Pero ya no fue lo mismo. Y no sé porqué. Cuando me enamoré de mi profesor N. la relación con Martín naufragaba. Una relación de tres años que debería haber durado algunos meses. El castillo de naipes arriba de un volcán. ¿Qué hubiera pasado si...? Si, si no existiera el volcán (segunda pregunta). Vamos más atrás. El padre de mi hija era (es) un enfermo de celos. Jamás se me ocurrió estar con otro, pero para él yo estaba con todos. ¿Qué hubiera pasado si...? Si, si hubiera sido un tipo normal (tercera pregunta). Seguimos para atrás. Cuando mi relación con H. se había vuelto un tanto monótona y rutinaria, empecé a fijarme en su amigo J. Como H. no se molestó, nuestra relación duró exactamente tres años. El último año con J. soplándome en la nuca, vacilando entre uno y otro, y un poco antes del fin, una aventura corta en Villa La Angostura, durante mis primeras vacaciones solitarias. ¿Qué hubiera pasado si...? Si, si no hubiera existido J. o si H. hubiera demostrado más compromiso en nuestra relación, en vez de discutir tanto con los troskistas o mirar tanto una compañera de curso, que también lo miraba de la misma forma (cuarta pregunta). ¿Hay más atrás? Si, una más. Cuando mi primer novio oficial (C.) empezó a mostrar ciertos hábitos extraños yo empecé a mirar a Roberto -astrónomo y "amigo" de C.,- de otra manera. Y fué el principio del fin. Cuando C. desapareció yo ya estaba pensando en Roberto., que a su vez vivía con una mujer, y que siguió viviendo con esa mujer. No debería resultarme extraño lo que me pasó con P. ¿Qué hubiera pasado si...? Si, si P. estaba libre cuando me conoció.
II.
Woody Allen parece que sabía mucho de estas cosas. No pude leer ninguna de las notas que actualmente lo acusan de haber abusado sexualmente a la hija adoptiva de Mia Farrow. No me interesa tanto su vida personal. Prefiero no pensar en eso. Muchas de sus películas tratan un poco de estos temas amorosos. Yo estoy pensando solamente en dos. Una es Whatever it works (Si la cosa funciona). La madre de la protagonista descubre que la felicidad consiste en una relación estable con dos hombres. La otra es Vicky, Cristina, Barcelona. Un hombre que desea a más de una mujer a la vez y no puede, no sabe, como llevar bien una relación normal con una sola mujer. ¿Tema músical de la película? Entre dos aguas, de Paco de Lucía.
III.
Al principio creí que se trataba solamente de un problema de cantidades. Las redes sociales multiplican la cantidad de hombres a los que una puede sentirse atraída. Creí que se trataba de algo artificial. Pero no, evidentemente la tendencia a buscar el volcán, la adrenalina y la taquicardia son intrínsecamente mías. La pregunta es: ¿Es irreversible? ¿Existirá alguna vez un vínculo amoroso normal en mi vida? La palabra "normal" está demasiado desgastada. La estabilidad del chocolate necesita un veneno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario