martes, 13 de enero de 2015

Notas (II)

Falta un Hobsbawm que escriba más sobre esta era. Algunas cosas advirtió en Entrevista sobre el siglo XXI. Desde el pequeño atentado en Francia me llama desde la biblioteca.

Falta un capítulo con el  título "La era de la inmunidad afectiva".
La era de la inmunidad afectiva empezó en los 80 o en los 90, sin que nadie lo note.
Empezó con el uso del preservativo.
No por ser un anticonceptivo. No. (Aunque cabría agregar que si bien estoy a favor de legalizar el aborto,   -para que no salten los unidimensionalistas de algún pro- el hecho de elegir no tener hijos -hoy por hoy- y más allá de que sea el símbolo de una libertad conquistada, es también el símbolo de otra inmunidad afectiva. Los hijos no se deshacen una vez que aparecen en la vida real. Las otras relaciones, sí.)
Boyhood, película con bastante estética y cultura norteamericana, mete el dedo en la llaga de todo aquel que haya sufrido o tenga miedo de sufrir y practique la inmunidad afectiva.
Si, la era de la inmunidad empezó con el preservativo. El no contacto de la piel con la piel. De mi yo completo con otro yo, sin parcialidades. Porque todo empieza ahí. La sexualidad es el 50 % de una relación con algún futuro. La percepción en sentido amplio empieza por el cuerpo, la libertad también. El feedback con nuestra mente (o nuestra psiquis) empieza así.
Casi que me gustaría investigar y me animo a pensar en cuanto se habrá desarrollado la industria pornográfica desde que el preservativo es de uso universal.
En que se convirtió la sexualidad desde que existe el imperativo del forro. Cuántos fantasmas se crearon en derredor. Es un muro, un tabú del que no se puede hablar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario