domingo, 3 de mayo de 2015

Reseña de la novela La piel y Entrevista a Ezequiel Di Paolo (Especialista en AI)

Reseña de La piel de Juan Terranova en Revista Aglaura



















http://www.revistaaglaura.com/#!resea37-la-piel/cpft

Entrevista a Ezequiel Di Paolo, especialista en Inteligencia Artificial, en Revista Aglaura














Foto: Lilly Schwartz (2013)

http://www.revistaaglaura.com/#!entrevista9-a-ezequiel-di-paolo/c1fu4

martes, 21 de abril de 2015

El aburrimiento, el terror y los idiotas

https://medium.com/@anapaolini/el-aburrimiento-el-terror-y-los-idiotas-a86513009f3a

Soñé que estaba en Japón








Soñé que estaba en Japón. La primera imagen es en el free shop. Los muebles, el techo, el piso, todo es gris topo. Los colores vienen de los posters de publicidad y de los envases de perfumes o el resto de productos que suelen vender ahí. Quiero comprarme un perfume y hay tanta gente que tengo sacar número. El número lo emite una máquina, tiene una letra por el sector de lo que busco y un número de dos cifras. Decido sentarme en una fila de asientos similares a los que hay en cualquier lugar público de trámites. Me invade la sensación de que estoy en Anses. Es todo muy eficiente y la demora es breve. No necesito hablar en japonés ni en inglés. Tengo puestos unos auriculares y un dispositivo al que le hablo (como si fuera un nextel) y le traduce con mi misma vos en japonés lo que busco a una vendedora. A su vez, me traduce lo que la vendedora me contesta.
Le pregunto a la vendedora por un perfume de Cacharel. No hay. Le pido uno parecido de Issey Miyake y tampoco. Me quedo por unos segundos mirando el poster de un perfume de Kenzo que al lado tiene unos cuantos envases acomodados de forma simétrica para simular elegancia. Es blanco y tiene como varas sueltas y en relieve de lavanda. Las letras de Kenzo están en dorado. Me gusta mucho la mezcla de colores, la lavanda y el celeste lavanda. Cuando lo pido la vendedora me aclara que *ese es un perfume de trolas*. Le pregunto por qué me hace la aclaración y me contesta que no es algo que se sepa mucho afuera pero en Japón el 70% de las mujeres son lesbianas. Decido no llevar nada.
La imagen siguiente es frente a un ventanal muy grande que da a una calle céntrica y una peatonal perpendicular. Es una habitación cara de un hotel. Sigue siendo todo muy gris topo salvo los sanitarios y las sábanas que son blancas. Decoración nula o estilo minimalista. Afuera el gris se repite. Es el atardecer. El cielo se ve muy límpido entre los edificios. La calle se va quedando desierta. Los semáforos cambian de color pero no hay autos esperando para cruzar. Por alguna razón los japoneses han decido llevar un ritmo idéntico al del Sol. Parece que fuera la última habitante del mundo.

lunes, 16 de marzo de 2015

Stardust

Me tratabas bien, más de lo que esperaba.
No entendía bien por qué pero acepté.
La música era un puente firme que fuiste armando para cruzar
una por una, todos los días.
Me gustó tu voz,
la primera vez que la escuché desde un teléfono ajeno
una noche incómoda, de pura casualidad.
¿Qué te parece Manuel? No lo conozco pero Manuel es divino, contestaba yo.
La foto con libros de matemática, un pizarrón y tu pelo arbolado,
(eso que no supiste y sumó)
me transportaba en segundos a la infancia, una biblioteca y una barba
que hace años no está, no puedo ver ni  tocar.
Desde que aprendí a leer en mi casa estaba Apostol
Rey Pastor, Álgebra lineal y Lagrange.
Todavía los conservo con las hojas amarillas, el olor dulce y rancio
Y todos los que me compré yo, además.
Me dejé llevar. Nos vimos.
Caminamos mucho hasta encontrar un bar. Hablamos por horas.
Al otro viernes fuí a tu casa. La primera estuve un poco cohibida.
La segunda, la excusa fue para ir al cine.
La tercera, sin vueltas:
estar muchas horas cogiendo en la cama.
Era jueves, había pasado justo una semana.
Vine drogada de vos y me puse a escuchar Stardust.
Esa noche me imaginé con vos haciendo tantas cosas,
creí que era posible algún futuro juntos.
Todo lo que quisiste hacerme creer, lo sentí.
No necesité el gran desayuno ni los panqueques ni las fotos de ensayo gourmet;
nada de eso en realidad.
Pero nadie se indigesta de caricias.
Solamente el que actuó y no las pudo sentir de verdad.
¿Qué te parece Manuel? Manuel me parece un histérico y en el fondo
solo quería escuchar algún halago
para vivir tranquilo sabiendo que así y todo
estando lejos de ser un sex symbol, con esfuerzo y dedicación se puede garchar
a una mina muy linda igual que los demás.







miércoles, 25 de febrero de 2015

Hombre mariposa

Deseo decir
cosifico codific(arte)
que vengas a mi 
te repitas muchas veces
Hombre mariposa 
soy ignorante
mi cuerpo no conoce
los espacios y las formas

domingo, 18 de enero de 2015

Soñé con Frank Sinatra y un living

Soñé con Frank Sinatra y un living minimalista de los 50. Piso damero, sillones blancos rectangulares, paredes blancas y mucha luz. Un par de zapatos de taco fino y rosa chicle cambiaban de lugar, de una esquina a otra, al pie de un sofá o una mesa de luz. Tenía puesto un delantal, debajo se notaba la falda de un vestido marilyn con mucho vuelo. Mientras acomodaba y limpiaba con un trapito, Frank me miraba por detrás. Las visitas estaban por llegar y yo limpiaba corriendo los zapatos con apuro y nervios. Frank me tomó por la cintura y me dijo algo al oído. Su mano sobre mi cuerpo acaparaba mucho más que mi cintura, yo era manipulable a la medida de sus intenciones. Seguí limpiando. Las visitas se acomodaron y no les presté atención. Los zapatos rosas seguían siendo lo más visible de todo, como algo que uno se esmera en ocultar y no puede. Cuando se fueron las visitas -cuyo motivo nunca comprendí- Frank estaba en la cocina. Lavaba los platos con desencanto de rutina. Ahora yo lo miraba de atrás y algo me preguntó. Hubo silencio. Le acaricié los hombros y lo abracé. El soltó todo se dió vuelta y me besó estilo novela.
Pienso en el rosa y sus *significantes*.

martes, 13 de enero de 2015

Notas (II)

Falta un Hobsbawm que escriba más sobre esta era. Algunas cosas advirtió en Entrevista sobre el siglo XXI. Desde el pequeño atentado en Francia me llama desde la biblioteca.

Falta un capítulo con el  título "La era de la inmunidad afectiva".
La era de la inmunidad afectiva empezó en los 80 o en los 90, sin que nadie lo note.
Empezó con el uso del preservativo.
No por ser un anticonceptivo. No. (Aunque cabría agregar que si bien estoy a favor de legalizar el aborto,   -para que no salten los unidimensionalistas de algún pro- el hecho de elegir no tener hijos -hoy por hoy- y más allá de que sea el símbolo de una libertad conquistada, es también el símbolo de otra inmunidad afectiva. Los hijos no se deshacen una vez que aparecen en la vida real. Las otras relaciones, sí.)
Boyhood, película con bastante estética y cultura norteamericana, mete el dedo en la llaga de todo aquel que haya sufrido o tenga miedo de sufrir y practique la inmunidad afectiva.
Si, la era de la inmunidad empezó con el preservativo. El no contacto de la piel con la piel. De mi yo completo con otro yo, sin parcialidades. Porque todo empieza ahí. La sexualidad es el 50 % de una relación con algún futuro. La percepción en sentido amplio empieza por el cuerpo, la libertad también. El feedback con nuestra mente (o nuestra psiquis) empieza así.
Casi que me gustaría investigar y me animo a pensar en cuanto se habrá desarrollado la industria pornográfica desde que el preservativo es de uso universal.
En que se convirtió la sexualidad desde que existe el imperativo del forro. Cuántos fantasmas se crearon en derredor. Es un muro, un tabú del que no se puede hablar.

martes, 6 de enero de 2015

Invisible (a la nostalgia)






















Deconstruccionismo o Relatividad General.
No importa por dónde intentar un desglose.
Mirarnos el pie afuera o la tele prendida, frontal.
Abrir veinte pestañas o escuchar un auto que frena
y vuelve a arrancar.
Contemplar el atardecer o un ombligo convexo.
Las paredes quietas, las medidas estándar de un living,
mirar relojes de Buenos Aires o China en GTM u hora local.
Un imán mueve a otro, aveces no vemos las sincronías.
No siempre se percibe la simetría, oıɔɐdsǝ ʎ odɯǝıʇ
Tiempos y espacios diversos,
aveces conversan en idiomas extraños.
Mirar el mar a pesar de las intenciones.
Nadar contra la corriente, ver al surfista o un barco al andar.
La técnica no asegura, la estadística miente.
Podés volver a la misma orilla.
Podés volver y no darte cuenta.
Podés volver (incluso) al mismo punto exacto
y la orilla puede verse distinta.

lunes, 5 de enero de 2015

Lo que no sabés

Nuestra amistad tiene fecha de inicio: noviembre del 2012.
Mientras fue amistad estuvo bajo un legajo virtual,
un ida y vuelta espaciado, espontáneo,
sin que medien necesidades, sin deseos de voluntad.
Al menos, de mi parte.
Hasta que un día quisiste conocerme.
Di vueltas, muchas vueltas.
"Mirá que yo no muerdo" me escribiste.
Me pregunté porqué. Pregunta estúpida, quizás.
¿Con que Ana imaginaste un encuentro?
Las experiencias y los hábitos fueron criando mi desconfianza.
Después del cine y del bar, empezamos a caminar.
Parecía -por momentos- una amistad vieja.
Me gustaron mucho tus ojos, tu mirada.
Me preguntaste si me podías sorprender. Te dije que sí.
Y después del beso, la obviedad.  Ya nada fue igual.
El tiempo empezó a correr, a medirse de otro modo.
Nos vimos dos veces más.
Nos excitábamos demasiado rápido.
Empecé a extrañarte, entre una y otra, a desearte con mucha intensidad.
En mi cabeza construí un Pablo distinto al anterior. No necesariamente uno más real.
Entre un preservativo y otro te reías mucho conmigo
Fue quizá la mejor señal de que era algo que deseaste encontrar.
Yo en cambio adoré tu cuerpo entero, tus silencios,
tu escasez de palabras, siempre lo justo y verte dormir.
Me planteo si inventé algo de más, antes de que te fueras.
Tus vacaciones me parecen interminables.
Me despedí por Mensaje Directo,
fuí cariñosa sin mostrar vulnerabilidad.
No quise saludarte para año nuevo, esperaba que lo hicieras vos.
Aveces dudo y creo que volviste. Las redes permiten la evasión.
Todo lo alimentó un instante,
dijiste algo sobre una relación larga y la nostalgia.
Alguna distancia mínima que se interpuso entre los dos.
Una mala señal es una mala señal, no necesita intérprete.
Dejé tu legajo abierto.
Me pregunto en que quedó lo que hubo,
en que me convertí ahora que no hay un eco ni escucho tu voz.
Tengo un ¡Feliz año nuevo! atravesado sin enviarte.
Una mordida que no quisiste dar.
y también algunas cosas más, pequeños planes que todavía no sé si me conviene mandar.




Algunas consideraciones sobre las redes sociales

https://medium.com/@anapaolini/algunas-consideraciones-sobre-las-redes-sociales-5004f2aa5865

domingo, 4 de enero de 2015

Es mi culpa

De chica maté un pescado. Tenerlo en una pecera no era suficiente. Lo aplasté con los dedos, buscaba tocarlo. También hice lo mismo con un hamster. Lo atrapé, me mordió y lo revoleé por los aires. Quedó con las patas rotas. Se deprimió. No quiso comer más. Sentí culpa. Con un canario intenté hacer lo mismo, pero al sentir el miedo del animal, lo solté. Nunca se sentiría cómodo entre mis manos. Los gatos nunca me gustaron mucho.
Practicar cacería o pezca supone un arte. El arte de aparentar desinterés. El arte de saber esperar el momento justo. El arte de seducir con algún veneno. El arte de la maldad inoculada con destreza, el disfraz.
Lo único que buscaba era que el pez sintiera que yo no buscaba matarlo, solamente quería tocarlo. Lo mismo con el hamster. Lo mismo con el canario.
Como los gigantes, que son malos hasta que alguien los quiere. 
Si practico es cacería instintiva. Lo otro requiere una seguridad que yo no tengo. Requiere conocer a diestra y siniestra los pasos de la histeria, la hipocresía. Hacerlo es casi una humillación para mi. Pero por alguna razón los hombres se acercan, igual. Por alguna razón la humillación no me es ajena y termino sintiéndome como un regalo con moño que nadie esta interesado en abrir. Yo estoy cada vez más desconfiada y ¡oh, la paradoja!: la desconfianza es el motor que a ellos los mueve. Aveces siento que los odio. Aveces pienso que voy a terminar siendo lesbiana. Es estúpido, puro desquite de amores no correspondidos.
Es curioso que los que se quedan, los que siguen intentando seducirme sin salirse, pasan desapercibidos. Como si la huída fuera algo intrínsecamente masculino. 
Cada vez percibimos más el tiempo. Cada vez ahorramos más tiempo. Las redes nos convirtieron en un producto autogestionado. Comprás el producto, lo usás, lo gastás en ilusiones, lo idealizás, te "masturbás" de mil maneras. La calentura se enfría y el producto queda ahí, de adorno.
Odio a los hombres que actúan como peces, cada vez los odio más. Y en ese odio que crece lo que no puedo ver es que ir contra algo es estar buscándolo, todo el tiempo.


Es mi culpa creer. 
Tener que se puede entre las manos:
un pez que no salte
un hámster que no muerda
un canario que no se agite
un mono que no amase
un hombre que no huya

viernes, 5 de diciembre de 2014

Autoservicio

Lavamos guita con Skip Intelligent.
Un caso kafkiano. La orangutanosis crece.
La cara de caballo y los labios de mono cotizan alto en la fabricación local.
Me pregunto como hará para sentarse Kim Kardashian con ese culo industrial.
Dale "Me gusta" a la anoréxica de turno y otro aval más,
para que algunas mujeres sigan usando el patriarcado de excusa:
patear la pelota, ponerse rouge, push up,  y no hacerse cargo es *lo más*
De Victoria´s Secret sale olor a podrido.
Vos, católica bien pensante, ¿también comprás?
Cuando no te conviene le resás al santo de la discreción.
La moral gelatina a muchas minas les anda divina.
¿De que material es tu muro aséptico? ¿De silicona, de botox, de verdes o de Evitas?
El muro de carne es muy débil. Todos quieren curtir.
Vos también cortame una lonja, a lo Samid.
Hombres que escriben sobre la belleza femenina (enferma) pero cogen con mujeres gorditas.
Gran contradicción permitarles la humillación a cambio de guita.
Si vas a poner en Twitter una foto que diga "Madonna a los 56"
pone también cuánto gana, cuánto gasta, el tiempo que invierte
y cuantos sirvientes tiene para que la piel no se le caiga el mes que viene.
Vos hacete el malo cuando quieras. Dibujá notas. Vendelas. Escribí de cosas "importantes"
Después entrá disfrazado de Sasha Grey a un ICBC
que los chinos te la cortan y te usan la cuenta para teñirse el pelo de color beige.
Comprá, comprá!!! Seguí participando.
Hello Piketty® te estará avalando.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Vueltero

Me miró de otro modo
(más allá de mi cara
la simetría
un cuerpo
una sonrisa
lo delicada)
cuando dije algo
sobre lo que para mí es
teoría de calle.
Un ejemplo
de agresividad pasiva.
El día a día
de una mujer
bien vestida y arreglada
que pasa
frente a un montón
de monos expectantes.

Me llamó dos días después.
La charla con los otros tres
había sido muy agradable.

Quería mandarme flores.
Me pareció anticuado
(aunque no reprochable).
Se hizo una cirugía de nariz.
Aunque le guste el skate
la bici o el fútbol
lo noté cuando hablamos.

Estaba feliz, si.
me invitó a salir.
Caminé con él varias cuadras.
Caminamos sin darnos cuenta.
Me daba lo mismo
cualquier lugar
donde pudiéramos charlar
contarnos cosas
dispersarme.

Mientras charlábamos
me dió a entender
que era muy linda.
Casi que me obligó a comer.
Me pidió un plato
porque él (ay)
no podía hacerlo solo.
Yo no entendí por qué.
Quería tomar un trago
pero no fué.

No sé que quiso poner a prueba
Si mis gustos
mi solidez
mi ignorancia
mis defectos
o mis conocimientos y divagues.
Parecíamos coincidir
pero se sentía incómodo.
Fue falluto
¿un poco cínico?
¿irónico?
petulante.
Yo estaba con zapatillas
en el medio de Palermo Puto.

Del Conurbano a Capital.
De humanólogo a martillero
curador de arte
¡Peronista!
(Pero nunca obrero).
De facturas con manteca
o pizza, pan, pastas
bien hechas.

Yo estuve verborrágica
no entendí si era interés
exámen de gourmet
psicoanálisis
o física cuántica.

Me pareció una estupidez
que a su edad no supiera decir no.
Ir a un cumpleaños sin ganas
y aguantar el aliento
hasta las tres de la mañana.

Yo fuí pedante
agrandada.
No pensé nunca
si era mejor
no decir nada.
El fue un histérico
arrogante.
No me importaba tanto su título.
Ni si leyó
todo Freud
y mucha literatura
antes.
Me gusta tanto la biología
como la psicología del  levante.
Yo esperaba un beso
y otras cosas
más intensas e interesantes.
El bostezó, se fué
me subió a un taxi
prometió
que repetiría.
¡Protocolo de porquería!
Me quedé pensando:
¿para qué carajo me llamaste?

A vos, vueltero, ni olvido ni perdón: masturbación perpetua.





martes, 21 de octubre de 2014

Estados del deseo

22/10 (Stalker 1:10)

"Comer pan con manteca es uno de los placeres más grandes que existen"

Si, pero yo te diría:
Largá el pan con manteca y comeme a mí

02/10/2014 2:22 (Mensaje de chat)

"Me calentas mucho
y cuando me calientan me desconozco"

Ok, todavía quiero comprobarlo. Creo que me tenés miedo.